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Covalta Dobermann

Prueba de Coraje del DCE

Es la prueba que, organizada y celebrada en el marco de la Exposición de Campeonato de Cría, resulta necesaria superar para poder optar al título de Campeón DCE.

Requisitos necesarios:

El perro que se presenta debe estar inscrito en la clase Campeón DCE en su color y sexo correspondiente, en la Exposición de Campeonato de Cría.

Participantes:

El participante debe respetar las normas en vigor relativas al veterinario y a la protección de losanimales. El participante respeta las órdenes del Juez y del Delegado del DCE y debe presentar a su perro con una actitud deportiva independientemente del resultado que obtenga en la prueba.

El Juez ó el Delegado del DCE tienen autorización para retirar del terreno de la prueba a un perro lesionado, incluso contra la voluntad del guía.

El Juez ó el Delegado del DCE tienen competencia para descalificar a un guía en caso de que éste tenga un comportamiento no deportivo, o que está en desacuerdo con las normas de protección de los animales y contra las buenas costumbres.

Durante toda la prueba, el guía debe estar en posesión de la correa. Esto implica que el perro lleve puesto el collar de eslabones durante el concurso, sin que le estrangule.

No se permite la utilización de otro tipo de collares. La correa puede llevarse en el bolsillo o sobre el hombro de arriba abajo de izquierda a derecha.

Las señales acústicas utilizadas para las fases de control del ejemplar son cortas, en un tono normal y están compuestas por una sola palabra. Se pueden dar en cualquier idioma, sin embargo la orden debe ser igual para una determinada acción.

Las perras en celo son admitidas en la prueba, sin embargo deben separarse del resto de los participantes. Se presentan como últimas participantes de la prueba. Las perras preñadas o que amamanten a sus crías no pueden participar.

Se excluyen de las pruebas a los animales enfermos y con posibles infecciones.

Desarrollo del test de carácter

Al inicio de la prueba se presenta el conductor con su perro al juez. Se comprueba el tatuaje/microchip y la identidad del perro.

Seguidamente se somete el perro a un test de carácter previo a la realización de la prueba de coraje.Los ejemplares que no pasen este test, no podrán participar en la prueba de coraje y deberán ser descalificados.

Los propietarios de perros identificados por medio de microchip deben preocuparse de facilitar todo el material necesario para la comprobación de dicha identificación.

Además el Juez evaluará el carácter del perro en todo momento durante el desarrollo de la prueba. Si constata que existe algún problema de carácter, el Juez está obligado a descalificar inmediatamente al perro. Se hará mención de esta expulsión en el informe del juez con alusión a la inestabilidad en el carácter. Se debe informar por escrito a la autoridad competente de la OCN sobre la expulsión de un perro debido a su carácter.

Evaluación del test de carácter

a) Comportamiento positivo del perro: neutral, consciente de su valor, seguro de sí mismo, atento, temperamental, imparcial.

b) Casos límite que todavía pueden admitirse: un tanto inestable, ligeramente excitado, ligeramente inseguro. Estos perros pueden ser admitidos; sin embargo, tienen que ser observados muy atentamente durante el desarrollo de la prueba.

c) Comportamiento negativo del perro: tímido, poco seguro de sí mismo, nervioso, asustadizo, furioso, agresivo. Los perros que muestren tal comportamiento serán descalificados.

Responsabilidades

El propietario es responsable de todos los daños personales y materiales que su perro cause. Como consecuencia, deben estar cubiertos por un seguro que prevea tales riesgos. En caso de accidente durante la celebración de un concurso, el propietario es responsable de sí mismo y de su perro. El guía sigue las órdenes del Juez y del Delegado del DCE voluntariamente y las ejecuta a propio riesgo.

DESARROLLO DE LA PRUEBA DE CORAJE:

Primero se examinan los machos, y luego las hembras. Complementariamente con esta premisa, el orden de participación se determina por sorteo.

1. Ataque por sorpresa.

El ayudante se esconde detrás de un escondrijo o mampara sin que sea visto por el perro que va a realizar la prueba.

El conductor, partiendo de una posición prefijada, caminará con su perro libre y bajo control "al pie" al lugar donde se encuentra el ayudante escondido. Bajo la orden del Juez, el ayudante sale del escondite inesperadamente y emprende un ataque contra el perro y su conductor, en dirección a éstos.

El perro debe defenderse mordiendo fuerte y enérgicamente la manga del ayudante. El perro sólo puede morder la manga del ayudante.

Durante el ataque, el ayudante mantendrá el bastón acolchado en alto de manera amenazadora por encima de la manga. La manga la sostiene de manera frontal en dirección a la carrera y contra el cuerpo. Debe evitar movimientos demasiado bruscos con la manga.

Una vez que el perro haya mordido la manga, el ayudante debe trabajar con el perro lateralmente y comenzar la fase de amenaza en línea recta, durante la cual recibe dos golpes con el bastón acolchado. Sólo se permiten los golpes en la espalda y en la región de la cruz.

Cuando el Juez lo ordene, el ayudante permanecerá inmóvil. Después de que el ayudante pare, el perro debe inmediatamente soltar. El guía puede dar una señal acústica de "suelta" a su debido tiempo.

Si después de la primera orden el perro no suelta, el guía recibe la orden del Juez de dar dos señales acústicas adicionales. Si el perro no suelta después de estas señales acústicas (una primera permitida y dos adicionales), se le descalifica. Mientras se da la señal acústica de "suelta", el guía debe permanecer tranquilo, sin influenciar al perro.

Una vez se haya soltado, el perro debe permanecer cerca del ayudante y vigilarlo atentamente. Bajo la orden del Juez, el guía se acerca directamente a su perro a paso normal y le da una señal acústica para colocarlo en posición base. El ayudante no tiene que entregar el bastón acolchado.

El ayudante debe trabajar con todos los perros en la misma dirección. Por consiguiente, el Juez debe colocarse de manera que pueda evaluar la conducta de ataque, la captura, la calidad de la mordida y la vigilancia. El Juez decide la duración de la fase de amenaza. El ayudante cesa dicha fase cuando el Juez se lo ordena. Si se lleva a cabo un ataque con el dinamismo requerido, entonces el Juez tiene la oportunidad de evaluar el trabajo del perro de manera justa.

Se penalizan las faltas relativas a los criterios de evaluación más importantes. Estos criterios son los siguientes: agarrar rápida y enérgicamente, perseguir enérgicamente con un mordisco tranquilo y pleno hasta la orden de soltar, observar atentamente al guía.

Que el perro no esté atento y/o esté ligeramente incómodo en la fase de vigilancia, o que no vigile atentamente al ayudante son objeto de penalización.

Si el perro abandona al ayudante antes de la orden del Juez de acercarse o da el guía una señal acústica para que el perro permanezca junto al ayudante, se interrumpe la prueba.

Se prohíben al ayudante formas de ayuda tales como mostrar la manga, llamar la atención o golpearse en el pantalón con el bastón acolchado justo antes del ataque, mantener la manga sin tensión en el momento de la amenaza, diferente intensidad de la amenaza en la fase de carga al perro y de los golpes con el bastón acolchado y pararse si el perro no resiste la amenaza.

Si el perro abandona al guía durante la conducción al escondite y previamente a la salida del ayudante de éste, se debe repetir el ejercicio en un nuevo escondite fijado por el juez. En caso de reiteración en la falta de control del ejemplar en este ejercicio se interrumpe la prueba.

2. Ataque frontal del ayudante a distancia

Se le indica al guía con su perro un lugar marcado en el terreno a una distancia de unos 50 pasos. Se puede sujetar al perro del collar, sin que reciba ningún estímulo por parte del guía.

Cuando el Juez lo ordene, el ayudante saldrá andando de un escondite provisto de un bastón acolchado y se dirigirá a paso normal hacia el centro del terreno. A la altura del centro el ayudante se da la vuelta hacia el guía y le encara, sin interrumpir su paso de carrera, vociferando y realizando movimientos amenazadores. Tan pronto como el ayudante se haya aproximado a una distancia del guía y su perro de unos 30 ó 40 pasos, el guía, bajo la orden del Juez, suelta a su perro y le da la orden de "rechaza".

El guía no puede abandonar su posición. El perro debe rechazar el ataque sin vacilación mediante un agarre fuerte y enérgico. El perro sólo puede agarrar al ayudante por la manga.

El ayudante debe recibir al perro sin pararse y manteniendo la manga con soltura. Si es necesario, en el momento de la recepción se permite al ayudante realizar un giro con el cuerpo para amortiguar el impulso del perro. En ningún caso, debe el ayudante esquivar al perro. Una vez que el perro haya mordido la manga, el ayudante debe trabajar con el perro lateralmente y comenzar la fase de amenaza en línea recta. El ayudante debe cargar a todos los perros en la misma dirección. Por consiguiente, el Juez debe colocarse de manera que pueda evaluar en todos los perros la conducta de ataque, la captura, la calidad de la mordida y la vigilancia. No está permitido un acoso en dirección al guía.

El Juez decide la duración de la fase de amenaza. El ayudante cesa dicha fase cuando el Juez se lo ordena. Después de parar, el perro debe soltar enseguida. El guía puede dar la orden de "suelta" en el momento adecuado.

Si después de la primera orden el perro no suelta, el guía recibe la orden del Juez de dar dos señales acústicas adicionales. Si el perro no suelta después de estas señales acústicas (una primera permitida y dos adicionales), se le descalifica. Mientras se da la señal acústica de "suelta", el guía debe permanecer tranquilo, sin influenciar al perro.

Una vez se haya soltado, el perro debe permanecer cerca del ayudante y vigilarlo atentamente. Bajo la orden del Juez, el guía se acerca directamente a su perro a paso normal y le da una orden para colocarlo en posición base.

Si se lleva a cabo un ataque con el dinamismo requerido, entonces el Juez tiene la oportunidad de evaluar el trabajo del perro de manera justa. Se prohíben formas de ayuda tales como la reducción de la velocidad de ataque, la recepción del perro en posición estática, la exageración del movimiento lateral del ayudante antes de que el perro le sujete la manga, hacer círculos con el perro, ofrecer la manga antes de que el perro la sujete, mantener la manga sin tensión en el momento de la amenaza, modificar la intensidad del ataque en la fase de amenaza, etc.

Inmovilización del ayudante (válido para todos los ejercicios)

Se debe realizar la orientación en todos los ejercicios de defensa, para que el Juez pueda observar la mordida, cómo suelta y la fase de vigilancia del perro (no se debe orientar de espaldas al Juez, sino manteniendo el contacto visual). Después de la orientación en un ejercicio de defensa hay que reducir la resistencia del perro. El ayudante tiene que orientar el movimiento, sin relajar la manga. No se debe llevar la manga alta, sino dejarla en la posición en la que se debería mantener durante el ejercicio anterior. El bastón acolchado se sostiene hacia abajo lateralmente respecto del cuerpo sin que sea visible para el perro. El ayudante no puede ofrecer ninguna ayuda en el momento de la salida. Después de la salida el ayudante mantiene contacto visual con el perro como estímulo adicional, dado que no se autoriza ninguna actitud de ayuda en ninguna categoría. Para mantener el perro a la vista, el ayudante puede durante la fase de enfrentamiento darse la vuelta despacio, sin movimientos bruscos, a la vez que el perro realiza movimientos giratorios.

Descalificación

Si un perro abandona al guía o el lugar de la prueba durante la misma y no regresa después de tres intentos de llamada, es descalificado. Se debe descalificar a los perros que no permanezcan bajo el control del guía, que después de los ejercicios de defensa escapen bajo la influencia activa del guía, que se agarren a otra parte del cuerpo que no sea la manga indicada.

Inseguridad y fracaso del perro

El ayudante debe continuar con las amenazas si se trata de un perro que no muerde en los ejercicios de defensa o que suelta a la presa y la deja escapar, hasta que el Juez interrumpe el ejercicio. El ayudante no puede, en ningún caso, ayudar al perro en una situación semejante, ni organizar el ejercicio por su cuenta. Los perros que durante la fase de enfrentamiento tienden a abandonar al guía, no pueden ser ayudados por el ayudante. El ayudante debe comportarse de manera neutral durante cada ejercicio. Si el perro toca o muerde durante la fase de enfrentamiento, el ayudante debe evitar hacer gestos de defensa.

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